Don de Loch Lomond

Don de Loch Lomond

martes, 12 de mayo de 2015

El Fade Out. Vía de escape para virtuosos

Carniceria Sanzot
por Enrique Falcó

El Fade Out, también conocido como fundido, es un recurso de estudio muy utilizado en la música, que consiste en ir disminuyendo poco a poco el volumen de la canción. Normalmente se utiliza para finales de temas, y son muchos los músicos y críticos quienes insisten en que tras una canción con final Fade Out se esconde falta de creatividad y originalidad, pues un tema completo y redondo siempre ha de tener principio y final, y solo así una canción puede denominarse como tal.
Quien despieza el mejor género cárnico para ustedes desde esta Carnicería Sanzot no puede estar más en desacuerdo, máxime teniendo en cuenta la cantidad innumerable de grandes canciones que han plasmado para la historia con tan digno destino. El quid de la cuestión se halla como siempre en el modo de utilizar dicho recurso. Bien es cierto que en ocasiones es una solución desesperada ante la falta de ideas para un final digno, pero existen temas que piden a gritos un final Fade Out, bien porque la fuerza de su estribillo tienda a repetirse cual sonrisa contagiosa o por el contrario se busque un efecto calmante o desestabilizador.
En el caso de los músicos ejecutantes puede ser un recurso muy divertido para permitirse licencias en forma de virtuosismo instrumental que no han de resaltar durante el resto de la canción. Cantantes, bajos, guitarras, baterías… parece que todos poseen carta blanca para explayarse e incluir pequeños detalles que a veces son inapreciables en las partes finales. Algunos esconden verdaderas joyas de alto nivel interpretativo de las que no ha lugar en un estribillo, estrofa o sólo de algún instrumento, por aquello ya se sabe, de no distraer la atención en plan vanidoso McCartney cuando el pobre Harrison efectuaba sólos como el de “SomeThing”.
“El grupo extremeño Tam Tam Go! oculta entre sus fade out una particularidad que muy pocos seguidores del grupo conocen”
Lamentablemente, en la actualidad, con la moda de las reediciones muchas veces se pierden algunos de estos matices. Recuerdo la canción “The Most Beautiful girl in the wordl” de Prince, en el que el genio de Mineápolis realiza una complicada ejecución vocal, llegando más allá del falsete hacia notas que ni siquiera deben existir, de gran belleza que alcanza el clímax en los últimos instantes del fade out final. Para desgracia de los que disfrutamos con estas pequeñas joyas ya no se encuentran aquellas virguerías vocales del excelente músico en las nuevas reediciones, por lo que conservo aquella original de los 90 como si de una pieza de coleccionismo se tratara.
Es realmente gozoso para los amantes de la batería deleitarse por ejemplo con  estupendos breaks y contratiempos en los instantes finales del “Easy Lover” de Phill Collins y Philip Bailey, o con la voz de Lennon al revés en “Rain” o por ejemplo las virguerías al bajo de McCartney en los instantes finales de Magical Mistery Tour.
Es curioso, pero si pensamos en grupos amateurs no suelen prodigarse en este fenónemo. Quizás, claro está, por aquello de trabajar más los ensayos para el directo en donde tan excepcional fenómeno es imposible de utilizar. Si me pongo a pensar me cuesta encontrar una maqueta o demo de algunos de los grupos extremeños en donde aparezca dicho recurso. Me viene a la cabeza una maqueta del grupo pacense DOCH (en el que varios de sus miembros, como el excelente cantante Enrique Martínez militaban en la conocida formación Fantic) que en su día comenzaba con el tema “Safety” al revés, es decir en vez de acabar la canción bajando progresivamente el volumen arrancaba de menos a más, creando un efecto realmente estupendo. En mi época de músico en activo creo que fueron un par de temas del grupo Left Brothers, “Cartas” y “Soledad” incluídos en Soledad (2014, Maidins) aunque creo que nunca en maqueta con ninguno de mis otros grupos.


El grupo extremeño Tam Tam Go! oculta entre sus fade out una particularidad que muy pocos seguidores del grupo conocen. Recuerdo en pleno pelotazo del Espaldas Mojadas (1990) cuando en la canción del mismo título Nacho Campillo cantaba aquello de “Tu me quieres, yo te quiero, tu me quieres, yo te quiero no hay dinero…”. Se convirtió en una frase muy conocida de la canción, pero pocos saben que ya podía escucharse años antes en el primer corte de Spanish Suffle (1988) en la versión original de lo que luego se convirtió en “Manuel Raquel”. Me refiero a “Lawrence´s heart is weak” en la que a pesar de ser interpretada en inglés puede oírsele a Campillo en el fade out final dicha frase en español. Lo mismo ocurre en Spanish Romance (1989) en una de las mejores canciones del grupo, que increíblemente no fue incluída en el LP original en vinilo y solo podían disfrutar los que adquirieron el cd, “Granada Eyes”, otro precioso tema en inglés que incluye la famosa frase de Nacho Campillo en el fade out final.
Como muestra de que aunque me pirren los fade out estos no siempre están exentos de negatividad, quiero hacer constancia de una chapuza cometida en este país en el año 1991, cuando a los editores del Boom 91 (Aquellos recopilatorios que salían todos los años con los éxitos del momento) se les ocurrió cortar “Entre dos tierras” de Héroes del Silencio con un fade out al comienzo del punteo central, a la postre la mejor parte de la canción. ¡Lamentable e incomprensible!
Otro aspecto poco práctico de los fade out es a la hora de “interpretar” un playback, por lo que no comprendo como artistas de primer nivel siguen escogiendo canciones con fade out final como single de promoción.
Amigos lectores, ya sabéis, a escuchar las canciones hasta el final, puede haber una sorpresa escondida. Y a ti, amigo músico… no te cortes, ejecuta esos gorgoritos que tantas ganas tienes de soltar, o ese redoble de batería… aprovecha los fade out. Si total, es casi el final de la canción… y apenas se va a oír.